tres bodas y un funeral

No podía dormir, estuve moviéndome de un lado a otro, era obvio lo que me inquietaba pero no salía de mi boca la verdadera razón. A mi lado, mi pareja. El dormía plácidamente mientras mi cabeza daba vueltas.

Tome un cigarro y salí al balcón, y ahí, sin poder controlarlo, las lágrimas salieron de mis ojos. Esas ganas de pedir ayuda, de gritar, de salir a volar, de desafiar la gravedad “Dios, escúchame, estoy perdida, ya no sé qué hacer con mi vida, créeme que lo intento, Dios tu más que nadie sabe que me esfuerzo, por favor dime que hacer, el blog va bien, pero va lento mi sueño, quiero mas Dios, dame fuerzas, dime si lo vuelvo a intentar o  lo dejo”

Silencio. Solo el sonido del viento.

Me quedé ahí parada un tiempo, la última ceniza de mi cigarro me indico que tenía que irme a dormir… y así fue, al acostarme caí perdidamente. Alguien me estaba esperando.

Nítidamente estaba en la mesa de un restaurante, en mi sueño estaba entrada en una conversación, tenía a una mujer al lado, guapa, en sus treintas, muy maquillada, raro en ella… pero sin duda era ella. Muy pocas veces se me había presentado en sueños. Así siempre fue especial, y cuando digo especial me refiero a mamona, se daba mucho su lugar.

Traía el pelo rizado, como si se lo hubieran peinado, vestido negro escotado, delgada, muy buen porte, si… así se vería ella si nunca se hubiera enfermado, siempre platicadora, y bella, muy bella.

Yo me quejaba, la gente que me conoce sabe que no soy una persona fácil, pero ella paciente escuchaba para solo decirme: “Ya lo sé, tranquila, pronto todo tendrá significado, Mimosas va a funcionar, solo necesitas seguir echándole ganas y confiar”…

“Pero…”  le decía yo.

“Pero nada, calla, va a funcionar… “

Me tranquilice en mi sueño.

Al despertar, lo recordé como si hubiera ido a cenar con ella, como si todo hubiera sido real… ¿Dios escucho mis dudas en el balcón y me mando a ella a darme su respuesta?

Mañana cumplo 29 años, mis últimos veintes. Hace poco platicando con mí padre me dijo que, ahora que él estaba en la década de los 50, muchas cosas te pasan por la cabeza, textual me dijo:

“Cada década tiene sus misterios, sus dudas, sus encantos… pero ahora en la que me encuentro yo, me hace reflexionar si tomé las mejores decisiones, si soy buena persona y que es lo que quiero para mis últimos años de vida”

Es cierto, un día mi padre va a morir, y después yo… todo el que me rodea no va a existir en determinado momento.

Pero aun soy joven, no me preocupan cosas como esas, sigo pensando que siempre lo seré, ahora me preocupa mi futuro laboral y nada más.

No me preocupo por ser buena persona, no que sea mala… pero, ¿Qué hago por hacerme inmortal?

Porque al final, la inmortalidad se da dejando huella en los corazones de los demás. También se da dejando hijos, generaciones que te recuerden… en unos 100 años nadie sabrá quien soy o quien fui, pero los hijos de mis hijos sí.

No sé, es chistoso como todos nos vamos a morir y nadie habla al respecto, todos tenemos muchísimo miedo, claro… la mayoría no somos así que tú digas el máximo ejemplo de bondad, ¿Cuántas personas buenas conoces en tu vida? Yo cinco, y exagero en verdad.

Casi treinta años y todavía no logro el éxito laboral deseado, no me he casado, no he tenido hijos, no tengo una casa propia ni tengo auto ¡Vaya! No se manejar. Sigo pensando que tengo 18 y que tengo toda la vida para adivinar qué es lo que me falta por realizar.

No quiero dinero, quiero una estabilidad, ver mi vida y no desear nada más… quiero pagarle a mi familia, padres, hermanos, todo lo que ellos me dan, no con lujos ni dinero pero si con viajes… quiero llevarlos a recorrer el mundo… y para eso necesito triunfar.

La muerte me suena tan lejana, pero al pasar los años el reloj empieza a moverse más rápido, es como una trampa en la que tienes que correr para alcanzar tus sueños porque si no puedes perderlos.

En esta época en la que el consumismo lo es todo, en el que ya no hay valores, ni familias, ni hogares, ni moral… ¿Qué quiero yo? Mojigata no soy… quiero divertirme, vivir la vida, para que cuando yo tenga 50 como mi padre diga: Hice todo y no me arrepiento, si volviera a nacer la volvería a cagar.

Esa mujer con la que soñé, no tuvo ese lujo.

Su nombre era Dafne, mi mejor amiga desde los 13 años que murió de una grave enfermedad llamada fibrosis quística. Murió a los 26 años. Siempre quiso ser bailarina. No pudo. Quiso ser bióloga marina, tampoco. Sus pulmones la traicionaron a muy temprana edad. Ella no se dio el lujo de cuestionarse estas cosas que yo me pregunto, de preocuparse de cosas irrelevantes, no… ella solo luchaba por vivir un día más.

Su último status en face fue: Esta enfermedad no me va a vencer.

Y tuvo razón, porque ahora se ve más guapa que nunca, yo la vi con mis propios ojos.

No sé a qué le tengo más miedo, a la muerte o a vivir la vida, lo único que sé es que dejaré de preocuparme y empezaré a vivirla, este cumpleaños lo pasaré con gente que me ama, no invitaré a nadie solo por cortesía, ya no viviré por complacer a los demás.

Este cumpleaños y lo que me reste de días… Mi corazón; Dios, Dafne… que para mis son lo mismo, serán mi guía.

 

SI QUIERES LEER MAS SOBRE DAFNE NO TE PIERDAS EL POST DE “DAFNE Y SEBASTIAN” DEL MES DE OCTUBRE… ENTRA AL LINK: https://mimosasparadesayunar.com/?p=383

 

@marcelecuona

 

32404_188064774665377_2085093314_n