Mi querido y amado macho,
sé que me odias por ser una chismosa
pues siempre me trataste como poca cosa
y ahora le gritamos al mundo que nos matas y acosas.

¿Creíste que en pleno 8M me olvidaría de ti?

No te preocupes, sé que te gusta ser el protagonista, lo demuestras en las letras de la humanidad; tú inventaste las guerras, lo que nunca pensaste, es que tus esclavas se levantarían en armas.

Macho amado,
no te lo tomes personal
no quiero que estemos enojados
solo hazme caso cuando te digo que no es no,
simio descerebrado.

Quiero los mismos derechos que tú
que nos demos un gran abrazo
que nos tratemos como hermanos
sin estar preocupada de que me metas la mano.

Mi macho,
sé que piensas que soy una puta por cómo me visto
que merezco ser violada si camino sola en la calle
no te pido que dejes de ser un imbécil para convertirte en listo
pero que no nos maten, sería un gran detalle.

Machito,
te hice este poema porque es mi símbolo de amor hacia ti
todos crecimos contigo, eres nuestro papito amado.

Llevamos siglos así.

Y aunque sé que te lavas las manos al ver a mis hermanas morir
esto no va a parar, ya puedes dejar de sonreír.

No, no te ofendas mi machito hermoso,
no me tomes como una frígida, solterona, feminazi,
a mí no me interesa matarte o castrarte
eso solo lo hacen Hitler y tu misoginia campante.

No soy puta, ni santa, ni tu madre,
No soy tu cosa ni tu objeto caminante
estoy hasta el carajo que me roces tu pene
y tengas permiso de que se te pare.

Machito,
nadie te odia, no eres tan importante
queremos que aprendas que consensuado
debe estar en tu vocabulario constante.

No me obligues a hacer cosas que no quiero
porque seas mi jefe.

No abuses de tu poder, no soy tu propiedad.
No por eso se te va a caer un huevo, pero ya no tenemos miedo a hablar y lo que sí se te va a caer, es la carrera o la dignidad.

Perdón por no mandarte un memo que las cosas empezaron a cambiar.

Deja de decir que me acosté con alguien y que por eso tengo mi puesto
deja de decir que debo ser una dama para ser respetada
deja de decir que por ser mujer no merezco un aumento
y que no debo abortar si me da la gana.

Deja de decir que debo ser madre porque tengo útero
deja de opinar sobre mis denuncias o mis abusos sexuales, si aborto o no, te vale madres, no es tu cuerpo, ni tu alma, ni tu sangre.

Macho, yo ya tengo a mi manada, mis hermanas y yo estamos ocupadas en tirar tus pendejas murallas.

Deja de usarnos para el placer de tu mano gastada
no somos fantasías ni quimeras disfrazadas
usa tu imaginación
pero deja de usar a las mujeres en tu trata.

Sobre todo,
quisieramos lo mismo que nos niegas;
SER LIBRES, pues se viene a la tierra sólo una vez
y queremos celebrar nuestra existencia sin miedo a terminar muertas en una barranca.

Nadie te preguntó sobre nuestra revolución, querido patriarcado, deja de opinar.

A ti nadie te dijo una palabra cuando llevas años armando guerras para sentir tu ego resaltar.

Así que cierra la boca, observa la lucha
que no es la tuya
aprende y ve:

Porque el día que puedas menstruar una vez al mes,
traer un hijo al mundo después de estar preñado nueve meses sin poder beber
que aparte de que te cambie el cuerpo,
quieras ser independiente y lo quieras mantener…

Y, ¡Sorpresa! ¡Hay más!
hay mujeres diversas. Esas que no menstrúan, que no tienen hijos, que son tan valientes que te retan a ti y a la sociedad;
¡Me dejas en paz a mis mujeres trans!

El día que te maten por tu órgano sexual
seas violado en las calles
o te vean como objeto sin defensa social, ese día te vienes a quejar de tu desigualdad.

“Esto no es una guerra de hombres contra mujeres, es de buenos y malos” “Esas no son formas” “Dejen de grafitear”

Vete a la verga, patriarcado, porque aunque no violes, insultas a la mujer. Porque aunque digas que tienes madre, nos llamas putas y zorras, aunque tú no mates, difamas. Aunque te creas deconstruido, mandas porno a tu compas de mujeres que podrían ser tus hermanas.

Patriarcado, nos tienes hartas.

Pon los muros que quieras
esta libertad, ya no nos la vas a quitar

Tú mayor miedo era que nos hicieramos hermanas de verdad; somos brujas, esas que espantan con su lealtad.

Machito mío, baja tu pito, podrás desaparecernos, pero ya no nos vas a callar.

Llega la tercera ola del feminismo y con ella, nuestra reivindicación, quemaremos todo; tomadas de la mano, con un grito sonoro:

¡Ni una más!

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