tres bodas y un funeral

 

Querido Diario:

Hoy siento un no sé qué dentro de mí que en letras definiría como: inexplicable.

Busco las respuestas dentro de mí o a mí alrededor, ¿Qué quiero en la vida? ¿Me estoy acercando o cada vez me alejo más?

Ese primer beso que le das a alguien se ve opacado por el reclamo de un ex novio de lo mala que fui durante nuestra relación. En mi ámbito laboral me podría ir mejor, no encuentro la forma de comunicarme, corrijo, no estoy llegando a donde quiero y tengo ganas de tirar todo a la basura. Incluyéndote diario, incluyéndote.

A veces no sé si conformarme con ya establecerme, casarme y tener hijos, dejar mis sueños tontos, dejar de hacerme castillos en el aire. Los sueños no se le hacen realidad más que unos cuantos afortunados, y al parecer… esa no seré yo.

Mis errores del pasado vuelven pero no quiero que me definan, quiero ser simpática, reírme de la vida. Pero la gente no se ríe conmigo, se ríe de mí. No puedo ser tan aprehensiva, el pastor debe ser lo que predica.

Querido Diario no sé qué hacer, simplemente quiero ser feliz.

Ya no soy lo que era hace cinco años pero me siguen esos fantasmas de la mujer irresponsable, de la niña inmanejable, de la que no quiere a nadie, ni siquiera a sí misma. Quiero ser amada pero no sé si puedo amar de igual manera; como todos pido pero no se dar.

Estoy fastidiada del medio del entretenimiento, pero a la vez es lo único que se hacer. Odio la banalidad, tratar de ser bonita y sonreír cuando no me da la gana. Todos los días ocultar mis imperfecciones físicas para tratar de ganarme la papa, solo quisiera ser escritora, vivir mi vida gorda y amargada.

Dame un consejo querido diario, tu que llevas escuchándome, leyéndome casi diario, ¿Qué debo hacer? ¿Cerrarte para siempre o seguir teniéndote fe?

Confiar en la gente cada vez es más difícil, al final una siempre termina siendo la mala, la diferente, la que maltrató o la que maltrata. No se ser de otra manera, puedo tratar de cambiar, pero mi esencia siempre será Marcela, fría por fuera, pero llorando en mi casa cuando alguien me humilla.

Regresan a mi esos días de escuela cuando se burlaban de mi esos niños en primaria o en secundaria, cuando sufría sin saber porque, sin poder remediar como era. Esos días de dolor vuelven a mi corazón; cuando una persona me grita, no sé cómo decir ¡Alto! ¡Ya no!

Después de meses de preguntarme porque me había pasado lo que me pasó con mi ex pareja, de sentirme sola, de hartarme de llorar, de preguntarles a ti y a Dios porque tuve que pasar por ese maldito tormento… llega él, tan tranquilo, sin pedirme nada a cambio, solo que lo quiera.

¿Estoy lista? ¿Estoy dispuesta? He tenido tres ex parejas que no valían nada la pena, uno tras otro me he equivocado, ¿Cómo puedo confiar una vez más en los hombres y atreverme a enamorarme? ¿No es mejor pasar de largo sin ver?

Son esos momentos en mi vida que no sé quién soy y no sé qué hacer.

Querido Diario, a veces me hubiera gustado seguir siendo adolescente y nunca haberme convertido en mujer.

 

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@marcelecuona

 

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