Subo los primeros escalones del Tepotezco. A penas y puedo respirar. Debo detenerme para recobrar el aliento. Maldito cigarro. Dejar el alcohol cambió mi vida; relacionarme con otros, divertirme, evadir mi realidad, ahora ¿qué lo hará?

¿Qué hubiera pasado si no tomaba la decisión de dejar el alcohol? El efecto mariposa ronda mi mente.

El cinismo de los poderosos es la burla ante los que sienten la injusticia. ¿qué hubiera sucedido si no hubiera conocido el feminismo? Me pondría en el lugar de víctima una y otra vez, sin observar mis propias conductas nocivas. Mi violencia machista. La única manera de cambiar a alguien es cuando lo haces primero. Sí puedes reconstruirte, transformar conductas insertadas que te lastiman, que no te dejan avanzar y que ni siquiera son tuyas, puedes ser quién quieras. Pinche Batman, sí gustas.

Había gente que me decía que no dejara el alcohol; que me extrañaban borracha pues era más divertida. ¿Más divertida? Estaba enferma. No quería estar despierta.

La gente que baja el Tepozteco ven a los ojos a los que lo suben. Uno de ellos me escucha hablar y dice al bajar “Eres la comediante, te reconocí por la voz”. Me dijo que podía subir las escaleras, duración una hora sin problema. Creí que los ánimos eran porque me había reconocido (¿qué tal ese ego que ni mi nombre se supo y yo ya me juraba la más famosa? Así de débil es el pánico ante el anonimato).

Pero no, los ánimos eran una constante de todos para todos. Nos decían cosas como: “Ustedes pueden”, “ya falta poco”, “va a valer la pena” y quería llorar (siempre quiero llorar); pues a veces me sorprende gratamente el ser humano.

Saben lo difícil que es subir; ya lo hicieron todos los que van bajando. No se burlan, no dudan un segundo y te dan palabras de aliento. Porque subir es duro, ¡vaya que sí lo sabemos todos! Hemos pasado una pandemia, poco dinero, trabajo, estrés, la salud mental a tope, llevándonos al limite.

¡Qué bellas esas palabras al viento! “Tú puedes, no renuncies, no dejes de subir, está perro, pero no imposible. No dejes de subir. Detente un momento si necesitas aliento. ¿Agua? Para, no pienses. Para. Te aplaudo, venga campeón. Estamos juntos en esto.”

El que sabe, no dice que sabe. Sólo sabe.

También lo malo, somos cómplices de lo asqueroso en este mundo. Nada cambia; comediantas siguen perdidas ante el inminente precio de hacer comedia. Niñas siguen siendo abusadas sexualmente, vendidas, violadas. Mujeres muertas. La sororidad de algunas mujeres cis hacía otros grupos vulnerables ha sido mi más bello descubrimiento. El odio y poca paciencia de algunas mujeres cis hacía otros grupos vulnerables ha sido mi mayor tristeza. Y el odio y la poca paciencia que le tenemos a las mujeres, en general, todos, es abrumador. Incluyo a nuestras madres. Las comunidad LGBTTTIQA+, la gente no binarie, han tenido visibilidad y eso ha creado un despertar en todes. ¿qué es? ¿qué siento? ¿qué es transfobia? ¿lo soy? ¿odio a alguien por ser auténtico a sí mismo? ¿O en realidad me odio a mí? Y ahí, una lista de cosas que hago y no hago. Las cosas van a suceder a la medida en las que yo las vea con mi mente. Trabajo mi cuerpo, al grado de hacerlo un ritual de oxigeno vital a mi cerebro y le doy luz todos los días a mi alma, acallando los pensamientos negativos que me hacen odiar al otro, porque en realidad me odio a mí. Es mi ego. Mente, alma, cuerpo.

Maldito ego, que nos hace convivir en este plano para tener el aprendizaje de la temporada en turno. Convivimos con las noticias de las muertes como si fueran cualquier cosa. Ya no sentimos nada. Ya es exigir, demandar, reclamar que el otro no me entiende. ¿Yo me entiendo? ¿Le hago justicia a mis ideales con decisiones de todos los días? ¿Ayudo a otras mujeres a empoderarse o es feminismo blanco desde la comodidad de mi WiFi? Preguntarme lo peor que pueda preguntarme y admitir: Sí, he sido homofóbica… o no, nunca lo he sido. ¿Cuándo? En tal momento; aunque sea con la mente. La mente crea. ¿Soy capaz de abrazar mi oscuridad? Admitirla públicamente. Mis fetiches o lo más raro o la adicción más triste. En mis peores momentos, ¿soy capaz de cuestionarme? ¿tengo un problema? ¿soy yo? ¿es el sistema? ¿estoy coludida? ¿soy parte del problema? Por lo general, la respuesta es sí.

Sí, todos los somos.

Todos somos incongruentes, pues no sabemos ni amarnos a nosotros mismos ¿cómo puedo amar al otro? Al parecer la biblia tiene razón; no jodas, no mates, no seas un culero. La palabra de Dios es la historia de cada ser humano que ha aprendido algo y lo comunica en sus círculos. La historia es para aprender. Para no repetir errores. Ve tu pasado, pero para descubrir ahora quién eres y por qué.

Y cambia todas las veces que quieras.

Todxs estamos rotxs.

Todxs en procesos dolorosos internos.

Todxs en la desesperación que el otro me entienda.

Todxs en transición.

El fanatismo crea una ilusión hasta con respecto a la idea que tienes de ti. Las verdades absolutas no existen. Nadie tiene la razón. La vida, la naturaleza, la muerte. Una vida digna de ser vivida sin violencia. Toda naturaleza parece ser así, violento y despiadado ¿por qué pedirle al ser humano ser diferente si somos naturaleza? Porque somos creadores con razón ¿hasta que nivel nos puede llevar la evolución del amor? Podemos encontrar el significado, la vida eterna, la manzana, el conocimiento que más anhelamos. Ser parte del todo. No sufrir. Eso es lo único que no es negociable. No vivir dormido. ¿Qué me acerca más a la verdad? El amor hacía mí para poder amar al otro. El amor bonito; ese amor que deberíamos ver en películas. Las comedias románticas deben ser con el amor propio de protagonista. Debe ganar por sobre todas las cosas.

Te espera en el aeropuerto con un letrero que dice: Bienvenidx Rotx, te amo.

Hoy, por amor a mí, no tomaré alcohol. Es un sacrificio, pero ya no lo veo así todos los días. Ahora pienso: Soy una chingona, puedo estar muriendo de incertidumbre, miedo, tristeza, depresión, pero no he vuelto a tomar una gota de alcohol en casi tres años. Soy, a mis ojos, mi mayor fan. Pero, como todos sabemos, mi peor enemiga. Puedo convertirme en groupie tipo Yolanda Saldívar. Puedo no tomar alcohol, pero me fumo una cajetilla de cigarros al día. Mi propia asesina. Entonces ¿amor propio? ¿Feminismo? ¿Sororidad? ¿Ambientalista? ¿Vegetariana? Te metes veneno diario y ensucias con colillas. ¿El discurso sobre el plástico es real o es otra mamada generada por la culpa? Me cuestiono todo. Soy karate kid con mis ansias de aprender, al grado de no poder dormir. Debo calmarme y aceptar también que soy enferma emocional (creo que todos, sin temor a equivocarme), llena de adicciones. Sí pude con una, puedo con todas. Cada día es una estrella de vida extra en esta dimensión. Estoy dispuesta a jugar el juego con aprendizaje, positiva con la emoción a flor de piel para así nunca perder la empatía, y por empatía, no me refiero a ser una pendeja, no.

Mi ritmo, energía, atención y vibración, serán las que marquen el tono de la gente que está en momentos determinados de mi existencia. Las que se van ahora, es porque se tienen que ir. Nadie está bien o mal, depende del observador. Lo que debe prevalecer es la voz; de forma recíproca. Sí pides a gritos, que se escuche claro. ¿Dónde nace mi grito? ¿Puedo alejarme del lugar de víctima ante situaciones qué puedo cambiar? ¿Puedo cambiar mi situación actual? ¿Soy víctima? ¿Puedo pedir justicia? ¿Puedo pedir justicia por otros? Cuando hay amor propio, hay justicia y vas a gritar por defenderte, pero en el camino, vas a quedarte prácticamente sola. No muchos gritan. ¿Ves gritos a pesar de la corrupción? ¿Ves a la gente en huelga por los desaparecidos? Nos valen verga porque en el fondo, nos valemos verga nosotros mismos. No muchos se atreven a gritar a través de sus acciones. Grita y quédate sin voz, pero más te vale ser congruente, porque todos observan a los que van subiendo.

Una mujer con audífonos sube de forma tranquila el Tepozteco, zigzag, con los ojos casi cerrados. Su mirada no es fija hacía arriba como los demás. Observa cada escalón que sube. Respira.

Ella no necesita palabras de los demás. Ella se tiene a ella. Mi acompañante me dice que la veamos y copiemos su método. Eso hicimos y dejé de ver escalones.

Visualicé este escrito que lees; cada palabra, letra, oración. El mensaje: ¿No sería más fácil la vida sí nos diéramos apoyo, incluso, aunque no nos conozcamos? “¡Tú puedes! Yo sé que es de la chingada saberse mal con uno mismo, no tener confianza, creer que no vas a poder lograrlo. Yo sé, porque lo he vivido!”

Todos hemos vivido cosas horribles. Y salimos adelante. Debemos. Es una obligación salir adelante y ayudar. Reponerte y ser un gran ser humano. No sé cuál sea la misión de tu alma en este plano, pero rendirse, definitivamente no es. ¿Está culero el interior de tu alma? El de todos. ¿Está culero afuera? Sí.

Pero lo bello; llegar arriba, con sudor y lágrimas, tiene el dulce olor a sentirse vivo. Lloras ante la magnitud de la naturaleza, de tu propia fuerza y sin los gritos de apoyo y las risas que conlleva el viaje, no sé sí valiera tanto la pena el esfuerzo.

En mis mayores oscuridades, he visto gente ser buena y darme amor. El apoyo no se pide a gritos ni reclamos. Sé da. Te sientes merecedora del amor. Recibes. Agradeces.

Nunca olvidaré cada pequeño detalle o palabra de aliento.

Llegué a la cima jadeando. Un hombre unos escalones abajo, me dijo que me quedaban quince minutos y de hecho, fueron menos. Agradezco que me mintió un poco para hacerme más leve el camino. Habían varias personas sentadas en la cima. Nos vieron llegar y dijeron: “Lo lograron” a lo que respondí: “Más les vale darnos un pinche aplauso porque lo hicimos muy cabrón.”

Lo hicieron. Aplaudieron. Qué difícil es darle un aplauso al cansado vecino que recorre el mismo camino que yo; con otra ropa, ser, ambiente, problemas, sueños, deseos, pérdidas.

Te aplaudo. Lo logramos.

Este es el primer post que escribo y edito sin fumar un cigarro. Mi segundo día. Muero de ansiedad por no tener el veneno que mata mi cuerpo. Pagar dinero por eso. Me reprocho tener que hacérmelo; dejar la carne, el alcohol y ahora la nicotina, “mi último placer”, “ese no me lo van a quitar”, solía decir y es cierto, nadie me lo quitó, fui yo.

Lloro como una cobarde; pienso: ¿Dónde está la Marcela divertida? ¿Dónde está? Y pues, me la acabé. Abusé tanto de todo, que ya sólo quedaba matarme a mi misma.

Aprende. Observa. Ama. Cuídate. Sé generosa. Diviértete.

Y al bajar del Tepozteco, caí varios escalones. Me lastimé las nalgas y la espalda. Varios me vieron, pero se hicieron los ciegos. Algunas veces decides no mirar la caída del otro, dejarlo pasar, se llama: Compasión.

Es derivado del amor.

Mi definición de amor; no marcada por mi madre, padre, familia, pasado, cultura, destino. Estoy rotx y me reconstruyo hasta alcanzar el máximo potencial de mi ser.

Como cuando una flor está en su esplendor de vida. Estoy, puedo sentirlo. Tao.

Respiro.

*Dedicado a Chardz y a todo ser con la voluntad de la deconstrucción amorosa de su psique. Feliz 2022.

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