Extrañas a alguien… alguien, algo. Apenas si abres el ojito y ya entró en tu mente.

Empieza a correr tu día y a pesar de tus mejores esfuerzos por distraerte, concentrarte en tu trabajo y cotorrear con tus amigas sabes que tarde o temprano no hay a quién llamarle y contarle como te fue hoy, compartir ese suceso que sabes que solo ustedes entenderían, algo así como un chiste local, o simplemente decirle buenas noches.

Claro que siempre habrá alguien…tu almohada, tu mamá, tu hermano, tu amiga (aunque ya hayas pasado todo el día con ella) hasta mi gatito ha sido excelente oyente. Pero no es lo mismo. Hay esta necesidad de un contacto especial en el directorio de tu celular y de tu corazón.

Aprender a estar sol@ es un reto, proceso y knock-out.

Más cuando, como yo, no has pasado desde la tierna pubertad hasta hoy en día en mi joven adultez, un solo día sin amor de la vida, novio, ligue, nalga, fuckbuddy o amigo crush… ¡obvio por separado no todos a la vez!

Pero el caso es que a pesar de haber tenido algunos meses o días en los que podría decir que estuve sola, creo que realmente no cuentan porque mi mente e interés, jamás dejó de estar con alguno de ellos. Creo que para que cuente debes darte un espacio de dos kilómetros a la redonda con cualquier miembro del sexo opuesto. Sí, sé que suena muy extremo pero en verdad ¿Cómo vas a saber qué quieres TÚ, qué ya no quieres, qué piensas, qué deseas en tu vida y en tu próxima relación si no te das este espacio?

Podríamos decir que llamadas y whatsapps se valen, son como una especie de analgésico para el dolor de la transición. Pero nada más. Y va a llegar un momento en el que, tal cual como si despertaras por primera vez a una nueva vida, abres el ojito y sientes raro, raro bien, bien, bienestar, estar tranquila, tranquila y contenta de ser yo y la vida que tengo.

Disfruté por momentos ir sola al teatro, comer sola, manejar sin rumbo sola, pero no pasaban de ser horas.

Hoy, estando en una convención, escuchando a una mujer que lo perdió todo, todo me refiero al amor de su vida, a su compañero, amigo y socio, y salió adelante triunfante y no sólo eso sino que descubrió lo que realmente quería en la vida y lo que necesita su corazón, que volvió a encontrar ese espíritu y socio en alguien más, en un amigo y no un amante…. no siempre tiene que ser como lo imaginamos, ese complemento.

Me sentí extrañamente completa y acompañada pero por mí misma. Me sentí con fe en la vida y en las personas que llegan a tu camino, o los caminos se entrelazan, yo que sé.

Recordando una frase que hace poco me dijo una queridísima amiga, ‘La vida nunca te quita, la vida siempre te da’, y sí….te da oportunidades, te da chance de conocer cosas nuevas, te da libertad, te da lo que te toca y lo que te toca es por algo.

Así que es mejor aceptarlo y seguir caminando, porque eso sí… la vida no se detiene, sigue hasta que ya no hay más y no me gustaría que se detuviera sin haber experimentado esta sensación.

Con el estilo de vida que llevamos y la influencia de la sociedad es muy difícil darse ese tiempo para conocerse a uno mismo y comprenderse, decidir que debes cambiar, mejorar y conservar.

Pero creo que además de considerar tiempo para los amigos y la familia y bueno ya ni se diga el amor… deberíamos de hacer tiempo para estar solas y darte cuenta que no necesitas nada más.

¡Hasta me dan ganas de aventarme un viaje sola, quiero descubrir todo de lo que soy capaz, y mañana será como yo decida que sea!

 

Luciana