tres bodas y un funeral

Una llega a cierta edad que las bodas son inevitables.

Hasta los más escépticos creen en el amor, en ese vínculo que te hace ser fiel, leal y comprometido. Yo, a estas alturas, ya no sé si creo en el cuento de hadas… pero si en el amor que llegará tranquilo y a la vez extraordinario que me hará ponerle fin a mis dudas.

Dicho esto, soy una solterona de 28 años que le tengo más prioridad a mi carrera, a mis amigas y a mi familia que ha cualquier otra cosa. No voy a mentir, otra de mis prioridades es ir de antro y beber todo lo que encuentre a mi paso. Siento que, a mis casi treinta años, me quedan pocos años hábiles para no verme ridícula en estos lugares.

Las bodas cada vez se hacen más frecuentes entre mis amistades y familiares… siempre dicen que es el mejor lugar para encontrar a un gadget ¿Por qué? Porque el amor está en el aire…

Fui a una boda hace poco, el padre de una de mis mejores amigas, Bárbara, se casaba con su segunda esposa (había enviudado hace años) así que, me puse mis mejores galas y atendí el llamado del amor.

La boda era en Cuernavaca y en la tarde, así que a la hora de la comida todos estábamos adormilados y con muchísimo calor. Decidí hacer una competencia de tequilas… Bárbara, brindo conmigo… a sus familiares no los conocía, así que solo éramos ella y yo.

Con el paso de la tarde, ya toda la mesa brindaba conmigo, mi amiga Bárbara me abandono para intensearle a un tío. Después de unas horas a este pobre hombre ya se le veía una cara de fastidio, pero ella seguía amena con su plática, yo la veía y solo pensaba, “Lo que hace el tequila caray… yo nunca me veré así de mal en un lugar como una boda.”

Ya en la noche, era evidente que no ligaría nada, fui al baño, hice del uno, me limpie, me subí el vestido y me vi en el espejo… “Nahh… no me veo tan mal” pero decidí que era momento de irme ¿Por qué? Mis extensiones estaban a punto de delatar mi calvicie y mis chinos empezaban a emerger por el calor.

“Vete siempre en tu mejor momento” pensé.

Al día siguiente, me di cuenta que las expectativas que yo tenía de mi presencia en la boda y lo que había sucedido en realidad, eran muy distintas.

Para empezar, había tratado de besar a una de las primas de Bárbara, no… no soy lesbiana… por más que quisiera no lo sería jamás, me gustan demasiado los garabatos con carne colgando, por la carne colgando más que nada.

No. Me informaron que la quería besar porque era la más bonita del lugar y solo quería darle un besito para ser como Britney y Madonna y generar controversia… obvio yo siendo la segunda más guapa de la boda eso iba a pasar.

¡Maldito tequila! ¡Pero qué pena con mi amiga! Ella que me conoce perfecto solo se rio del asunto y me dijo que quise besar a la prima más mocha y que todos se rieron con eso.

¡Bien! Di buen show pero de ahí no pasó…  y yo echándole la culpa a mi amigo el tequila… que ingrata que soy.

Unos meses después, murió el padre de mi amiga, fue algo muy trágico que nos dolió a muchísima gente… era un hombre bueno y amable al cual quise mucho. Si en las bodas soy un caso, en los funerales trato de portarme seria y formal, cosa que nunca se me da.

Estaba en el velorio ayudando a Bárbara con los invitados ya que mi amiga estaba como zombi, así que cada persona que llegaba le decía con mucha seriedad: Marcela Lecuona a sus órdenes. Bárbara empezó a reír, ahí, a mitad del velorio… yo pensé que había perdido el juicio, pero no… se acercó a mí y me susurro… “Nena, todos mis familiares te conocen, me contaron que en la boda, en una de tus idas al baño, te subiste el calzón encima del vestido y que durante toda la noche se te vieron las pompas”

¡¿Qué?! Así fue,mimosos y mimosas… sus familiares en el velorio no hacían más que reírse de mí cada vez que yo me presentaba tan formal. Bueno, por lo menos les di algo de que reír en un momento tan triste… si, ok… es mi único consuelo, ¿Qué más puedo hacer si mis pompas son famosas gracias a esa boda?

Otra boda a la cual era dama (No sé porque alguien me haría dama) y que también fui acompañada por mi amiga Bárbara… fue de nuevo en Cuernavaca. Iba cruda, por no decir aun ebria del día anterior… pero Bárbara manejo toda la carretera. Íbamos cambiándonos por la autopista del sol, cuando de repente mis pequeñas bubbies fueron expuestas al tratar de ponerme el vestido. No me había percatado de este hecho hasta que dos camioneros al lado de nosotras empezaron a señalarnos… y ahí, otra parte de mi anatomía fue expuesta.

Pero al llegar a Cuerna, lo más importante era encontrar la iglesia, y con seguridad le dije a Bárbara…”Es la que está en el centro”

Bárbara fue a estacionar el coche, así que yo entré a la iglesia corriendo con mi vestido verde limón fosforescente (¿Por qué todas las novias quieren que nos veamos del nabo las damas?) y me senté adelante para que nadie notara que había llegado tarde.

Al ser mi respiración algo exagerada dado que no tengo un gramo de condición física, todo mundo me volteó a ver. Ahí noté algo extraño… la amiga que se casaba, la novia, tiene el pelo güero y ahí, en el altar, era evidente que lo tenía negro.

Aun así, no me parecía extraño… ¿Quién no se cambia de look para su boda? Seguí sentada como 10 minutos observando toda la ceremonia… hasta que ciertas miradas me llamaron la atención, todas las damas a mi lado tenían vestidos azules y me miraban como bicho raro, mi verde limón fosforescente hizo gala de presencia, era evidente que me había equivocado de boda.

Trate de retirarme sutilmente, pero me tropecé al salirme de la banca y ahora hasta los novios voltearon a verme. Me despedí con un pequeño gesto y abandone el recinto corriendo. Tome un taxi y llegué a la boda correcta en un par de minutos. Cabe recalcar, que esta, ya había terminado. Mi amiga casada me veía con cara de desaprobación.

Ya estaba yo subiéndome al coche de otra amiga para ir a la recepción, cuando en ese momento me llega un mensaje de texto… “¿Dónde demonios estas? ¡Estoy aquí en la boda desde hace horas y no te veo!”

Había dejado olvidada a mi amiga Bárbara en la otra boda. Me perdono solo unos tequilas después.

Al recibir la invitación de la boda de mi primo, que fue hace dos semanas, pensé…”Ya no puedo seguir haciendo osos en las bodas, tengo y debo ser una dama, porque en esta irán todos mis familiares, tengo que dejar mi fama de borracha, ahora seré una wedding crasher y mi misión será ligarme a alguien”.

Me fui guapísima, y una vez más… me retaron a un duelo de tequilas. Dije “No gracias” y me retiré. Pero al pasar las horas me di cuenta de algo… era la única soltera. LA ÚNICA.

Somos más de veinte primos (mis puros hermanos y yo somos 7) y no había nadie soltero más que yo, no exagero, es más… hasta el tío más feo llevaba gadget. A la hora de la música era lo peor… todos salían a bailar con sus parejas y yo sola tomando en la mesa.

Si, sé que dije que no había tomado en la boda, al principio, pero eso de la soledad me pegó… empecé a beber tequila sola mientras todos bailaban las feas canciones que solo pasan en las bodas o en los quince años.

Sin saber en qué momento, ni porque… aparecí en la pista bailando con mi caballito sola y sintiéndome la más sexy del lugar, y en un mal paso, caí encima de una de las mesas, rompiendo vasos, platos, botellas y demás…

¿Saben ese momento incomodo cuando dices algo súper fuerte y la música se apaga? Así me paso… todo mundo se calló al oír el desastre que había fomentado mi buen amigo el alcohol.

Lo último que supe esa noche, es que un mesero quería llevarme a lo oscurito. Ahí difiero, no estoy segura si el me llevaba o si lo llevaba yo porque el hombre no estaba del todo mal.

Al día siguiente decidí que ya era suficiente, ¿Cómo iba a encontrar el amor haciendo esa bola de desastres?

En cuanto vi a mi padre le dije: “Papá, he decidido dejar de tomar, me caí en la boda”

Sonrió y me dijo: “No te preocupes, yo también”

Y mi madrastra concluyó riéndose: “¡Yo también!”

Así que pensé, además que mi familia tiene un evidente problema con el alcohol, las bodas te hacen perder el control… porque al final: ¿Quién quiere ver a dos personas felices amándose y casándose cuando lo más seguro es que acabarán divorciándose? O peor aún… viviendo felices para siempre.

 

NOTA: DEJEN DE INVITARME A BODAS.

 

twitter: @marcelecuona

 

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