Mi mamá me mima en exceso. Es una persona que ama profundamente lo que hace, es psicóloga de profesión, pintora y astróloga como complemento, mamá  y esposa al cien por ciento.

Es una ‘stepford wife’ en cuánto a lo perfecta, es impecable, cocina delicioso, tiene un gusto elegante y  sutil que lo refleja en su hogar y vestimenta. Siempre pendiente de su familia sin descuidar sus deseos, consentidora y de gran corazón.

Me identifico tanto con ella, con el paso de los años he ubicado tantas cosas que tengo similares a ella, desde el físico (aunque muchos juran que soy la versión mini de mi papá) hasta detalles de personalidad… somos medio perfeccionistas, diplomáticas y sociales.

En verdad  anhelo tener un hogar cómo el que ella ha creado. Además de haber encontrado al hombre de sus sueños en un antro (en una noche de fiesta con su mejor amiga, me alivia pensar que era igual que yo), viajó muchísimo y se aventuró a vivir en otro país… sí, creo que me gustaría seguir su ejemplo.

Me ha visto en las peores y en las mejores, y siempre ha estado a mi lado, aconsejándome y  guiándome, desde pedas nefastas y males amorosos de no salir de la cama hasta triunfos cambiadores de vida y llegadas de buenas noticias.

Me parece que un día no es suficiente para agradecerle todo lo que hace. Quiero agradecerle el escucharme…

Quiero agradecer su bondad.

Quiero agradecer su belleza.

Quiero agradecer su inteligencia.

Quiero agradecer su voluntad.

Quiero agradecer su determinación.

Quiero agradecer su generosidad.

Quiero agradecer su disciplina.

Quiero agradecer su sentido del humor y forma de ser.

Quiero agradecer su manera de hacer mil cosas a la vez.

Quiero agradecer su sonrisa y mirada.

No sólo le debo la vida, si no de corazón agradezco el haber coincidido con ella. Así suene como cliché, es mi mejor amiga y confidente.

Rebeca, para mí serás inmortal.

 

Luciana