El Viernes en la noche fui al cine con mi novio, habíamos cumplido un año y seis meses sin matarnos, así que lo llevé a ver James Bond. Lo que una mujer tiene que hacer para tener sexo es inaudito. Obviamente no fue mi idea ver esa película, ni pasar mi fin de semana como si estuviera en un matrimonio de diez años. Yo quiero explosiones, fuegos artificiales, viajes… bueno, por lo menos ahora los veo en James Bond.

Las mujeres desde que somos infantes, nos dan el mensaje claro: Mereces todo porque eres una princesa. Yo no iba a decirles a mis padres que estaban equivocados, si ellos dicen que soy una princesa, soy una princesa. Punto. Así que cuando creces, esperas que tu hombre te dé flores, chocolates y diamantes. Pero, ¿ellos no necesitan eso también?

¡Obvio no! Ellos deben pagar cuentas, para eso nacieron. O eso se supone. En una plática con mi mejor amiga, le contaba que mi relación carecía de romance. Sí, mi hombre es bueno, y hace cosas por mí, pero no es suficiente, necesito que él también vea la princesa que soy. Necesitaba sentirme consentida, amada y mi amiga dijo algo que me caló: Y tú, ¿haces cosas románticas para él? Y de nuevo me salió el: ¡Obvio no! Eso es de hombres.

También nos ha enseñado esta hermosa sociedad, que si las mujeres hacemos gestos románticos, nos tacharan de locas. Un hombre puede llevar serenata para conquistar a alguien, pero si una mujer le lleva mariachis al hombre que le gusta, le dirán desesperada rogona. Si un hombre acosa con mensajes a otra mujer, la mujer pensará: “¡Qué lindo, todo el día piensa en mí!” Si una mujer hace eso, lo único que se está buscando es que la bloqueen del WhatsApp. Demostrarle afecto a un hombre, no solo provoca que baje tu valor, te hace vulnerable, solo demuestra cuáles son tus verdaderas intenciones: Ser amada. Y dar ese tipo de mensajes es un lujo que las mujeres no nos podemos dar.

¡Dios nos proteja si la mujer muestra o hace lo que piensa!

Blanca Nieves no se arrastraba regalándole manzanas al príncipe, ni Bella le dio libros a la Bestia, fue la Bestia el que le dio una biblioteca entera (no hay más gesto más romántico que ese a mi parecer), pero las épocas han cambiado, y si queremos que los hombres se pongan las pilas, mujeres, es momento de enseñarles a esos pelmazos.

No digo que si conoces a alguien en el antro al día siguiente le pegues post its en su auto, (además que ese gesto no es romántico, es cursi y de mal gusto), pero si llevas tiempo en tu relación, o tu querido solo necesita un empujoncito, ¡Dáselo! No hay nada más increíble que demostrarle a tu rudo niño que tú también lo quieres, que no lo das por sentado. Las mujeres a veces creemos que con celarlos todo el tiempo, les demostramos que nos interesan, y no podemos estar más alejadas de la verdad.

Demuéstraselo con cartas a la antigua, un cd quemado con sus canciones favoritas (así como en secundaria), una cena sorpresa cocinada solo por ti, un mensaje inesperado en el espejo, con un masaje de media hora y final feliz, con ropa interior muy sexy… porque, tampoco nos hagamos pendejas, esos tipejos nomás piensan en sexo, así que no solo le demostrarás que eres suya y que eres sensual, le dirás: Aquí me tienes, vamos a jugar.

Por ejemplo, mi hombre moría por ver su película nefasta de dos horas y media. Fue el dinero más desperdiciado de mi vida, pero su cara de niño con sonrisa de teto fue mi premio.

Debemos darles el romanticismo que ellos quieren, no el que nosotras esperamos. Las mujeres siempre decimos que los hombres en nuestra generación han cambiado, que ya no soy galantes, ni detallistas y menos caballerosos.

Y nosotras, ¿somos unas damas? Yo lo fui, fui dama Bond. Marcela Bond.

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